AQUELLOS LOCOS DEL PASADO
De la locura a la genialidad hay solo un pequeño paso. Esta es una de las principales cosas que he aprendido en mi corta vida en el triatlón.
Pero empecemos desde el principio. Recuerdo tardes calurosas de verano en Calicanto, en la cuales oía en la sobremesa, sí,a las 16h: “Juan acaba de salir en bici, le va a dar algo a estas horas”, “Este chico esta loco”, “Que moral que tiene”. Por supuesto, yo también creía que no estaba muy bien de la cabeza.
Algún que otro año más tarde, recuerdo haber salido con “el loco ese” a correr después de que, “el loco ese”, hiciese no se cuantos kilómetros de bicicleta (no hace falta decir quien sacaba de punto a quien a la hora de correr)
Pasaron ya 1 o 2 años y yo empecé a dejar el “footing” por empezar a correr de verdad, y fueron cayendo 10k, medias maratones, y hasta un maratón.
En la trayecto del maratón, me di cuenta que el correr no me llenaba lo suficiente, sino que faltaba algún hueco que rellenar. Fue en ese momento cuando te preguntas: “¿Y “el loco ese” no hacia triatlón? Vamos a hablar con él, haber que me comenta y que me dice”
Mi primer año en el triatlón se resume con una definición: “ave cuyo hábitat habitual se encuentra en los arrozales, entre ellos los de la albufera valenciana”. Expliquemos esto, salida en bici con el equipo y raro no coger una pájara. De ahí el sobrenombre GARZELLI.
Junto a esto numerosas anécdotas en triatlones: ¿Cómo se puede perder una zapatilla encima de la bici? ¿Cómo se va a nadar con gafas de sol? ¿El neopreno lo dejo en boxes? Cierre de boxes a en punto, pues lleguemos a menos 2, ¿que hay mejor que caer en línea de meta y disimular estirando en zona de pitido de chip?
Acabe la temporada con el triatlón olímpico. ¿Qué como lo hice? A lo loco, sin cabeza ninguna, entrenando lo que yo creía.
A pesar de todo fue un año lleno de experiencias y muy divertido, pero notaba que este deporte no me llenaba del todo, necesitaba un estimulo, que no encontraba. Repase el año y me di cuenta que me faltaba un orden en mi vida. Puse en marcha un proyecto importante laboral, y además de decidí ha realizar una prueba de larga distancia. Por todo ello, necesitaba de alguien que me aportara orden a mis entrenos, así que decidí poner en manos de “ese loco”
Lo primero y más importante que cambió, fue que me quitó de la cabeza hacer maratones (cosa que ya no quiero hacer hasta dentro de un par de años o más) y me metió, así sin comerlo y sin beberlo un medio Ironman en Elche. Analizamos mi vida laboral para ver que se podía hacer, cuanto se podía hacer, y lo que es más importante, cómo se podía hacer. Sé que no le resulto fácil, es más, seguramente no diseño el plan como le habría gustada, pero ahí radica la grandeza de cada preparador personal, en acoplarse a las capacidades de toda persona y ser flexible en cuando a cantidad de entrenamiento.
Al final me dio un planning con mucha carga de trabajo, la cual tuvimos que quitar alguna cosa, porque era incompatible con el trabajo. No obstante, todo lo demás lo he estado cumpliendo a rajatabla hasta la fecha
No más vi el planning, me extraño que me “frenase” en velocidad en carrera continua con entrenamientos a pulso, no lo comprendía: ¿si de normal voy bien a 4:20, porque a pulso no puedo ir mas rápido de 4:50? De todas formas, aun preguntándole muchas veces sobre este tema, yo le hacia caso, al fin y al cabo él es el que entiende
En la parte de nadar mucha caña me ha metido, sabiendo de la dificultad de nadar en solitario día tras día, semana tras semana. Sí, había días que me quería morir (30x100, ¿estamos locos?), pero gratificaba ver como al pasar los meses mejoraban los tiempos poco a poco
En la parte de la bicicleta es complicado mostrar mi satisfacción. Pasé de ser una garza, a empezar a ser medianamente competente. Muchos Km en bici tuve en mi haber, mucha cadencia, mucho rodaje. ¿Velocidad? No notaba mejoría, me veía igual de rápido, hasta que te encuentras con una peña y tiras tú en contra del aire, hasta que compites y no pierdes rueda… Es aquí donde valoro los fin de semanas con mas de 180km entre dos días; muchos para una persona que solo hacía 120 máximo a la semana
Y entonces después de 5 meses de entrenamientos, entrenamientos basados en coger fondo, en coger resistencia, llego el Half Ironman de los Arenales113. ¿Qué si estaba nervioso? Mucho. ¿Si tenía dudas? Ninguna. Estaba convencido, había hecho todo lo que se me había pedido, por lo tanto, todo debería de salir bien. Me llama “ese loco” para darme últimos consejos antes de dormir. Mañana es el gran día.
Amanece. Preparo todo y salgo para allá. La carrera la puedo describir con una palabra DISFRUTAR. Solo me sale la palabra disfrute para la carrera. Bien es cierto que nadando no rendí todo lo que quizás se esperaba. En bici me sorprendió mi media de casi 30km/h, nada de otro mundo entre los triatletas presentes, pero sí para una persona que llevaba escasos 14 meses en dos ruedas. Corriendo me salió una gran carrera 4:46min/km sin apretar y con gran dureza de terreno. Me lo pase en grande
Al paso de una semana empiezo a valorar lo que hice y de lo grande que es “ese loco”. Cogió a una garza en bicicleta y a un decente corredor, y consiguió que aguantase un buen ritmo en bici durante 90km y corriendo no bajar las prestaciones sin sufrir, a pesar de no acabar de entender lo de que me “frenase” al hacer carrera continua.
Y recuerden, de la LOCURA a la GENIALIDAD hay solo un pequeño paso. Y entre esos genios, se encuentra JUAN YUSTE PALOP, genial entrenador y mejor persona y amigo.
Autor: Jose Dapena “garzelli”
Grande josé
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